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Videos de Proyecto Evangelizando con la Música: "Afinando El Corazón" - Marcelo Cid

Les comparto esta iniciativa del cantante católico chileno  Marcelo Cid: "Afinando El Corazón" quien en ...

Semanas 2017

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JUBILEO DE MISERICORDIA

Catecismo Católico

Vicaría Esperanza Joven

Misión Joven

CRUZ DE CRISTO

CRUZ DE CRISTO

JESUCRISTO

JESUCRISTO

VIRGEN MARÍA

VIRGEN MARÍA

Oración de Combate de San Miguel

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.

Amén.

Un Rosario Para Chile

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Oración del Padre Nuestro, un pequeño gran detalle: "...líbranos del Mal o líbranos del Maligno? (Argumentos)

miércoles, 5 de abril de 2017


En lengua española, cuando rezamos el Padrenuestro, hacemos de este modo la última petición: «Mas líbranos del mal». En italiano se dice «ma liberaci dal male», y en francés «mais délivre-nous du mal». Pero la encontramos diferente en la lengua latina: «sed libera nos a Malo», es decir: “libéranos del Malo”. El Padrenuestro en lengua inglesa es, asimismo más explícito todavía: “but deliver us from evil”,  o sea “líbranos del diablo”.

En algunas versiones del Catecismo católico hemos leído que «en esta petición, el mal no es una abstracción, sino que designa una persona, Satanás, el Maligno, el ángel que se opone a Dios. El ‘diablo’…». De hecho, en algunas versiones de la Biblia aparece claramente «líbranos del Malo» en esa cita del Padrenuestro (Mateo 6, 13); por ejemplo, en la llamada «Biblia Latinoamericana».

¿Qué es más correcto entonces: «líbranos del mal» o «líbranos del Malo»? Don José Antonio Sayés, profesor español de Teología y autor del libro ‘El demonio, ¿realidad o mito?’, afirma que  es un acierto interpretar la frase “líbranos del mal” como “líbranos del Maligno”. Sayés basa su explicación en que “el griego apo tou ponerou utiliza el término masculino, y hay que traducirlo ‘del Maligno’, como dicen todos los exégetas”.

De similar manera opina el exorcista oficial del Vaticano, Gabrielle Amorth, cuando dice:  “El propio Jesús nos enseñó una oración de liberación en el Padrenuestro:  “Líbranos del Maligno. Líbranos de la persona de Satanás”. Esta oración fue traducida mal, y hoy la gente ora, diciendo:  “Líbranos del Mal”. Se habla de un mal general, cuyo origen, en el fondo, no se conoce. Sin embargo, el mal contra el que nuestro Señor Jesucristo nos enseñó a luchar, es una persona concreta: Satanás”.

Sobre esta misma cuestión, el sacerdote José Luis Turiel escribe:  “Esta petición del Padrenuestro, propia del evangelio de San Mateo, es la más difícil de explicar en dos palabras y, al mismo tiempo, la que más explicación necesita. Por otra parte, las traducciones litúrgicas catalana o castellana no ayudan a entender su verdadero significado. En realidad estas versiones siguen la tradición occidental, que ha visto en la palabra “mal”, cualquier cosa que haga sufrir (en catalán “qualsevol mal”), sea fruto de nuestra responsabilidad, como el pecado, sea consecuencia de la contingencia o debilidad humana… Pero el texto de san Mateo no dice eso exactamente: puede suponerlo, pero dice más. De hecho la tradición oriental, y algunos Santos Padres de occidente, lo entendieron de otra manera. Jesús quería que pidiéramos ser liberados (“líbranos”), no en el sentido figurado u ocasional, como cuando decimos “verse libre de tal peligro o tal amenaza”, sino en el sentido real y propio, es decir, ser liberados de una situación vital que llamamos “esclavitud”, un estado o una existencia que nos envuelve, nos ata y nos impide ser nosotros mismos”.

“Por eso -continúa Turiel su acertado razonamiento-, este evangelio no dice “líbranos del mal” (una cosa), sino “del malo” (alguien), es decir, de un tirano que nos sojuzga (Mt 6,13).  Como dice R. Guardini, sufrimos los males y descubrimos que existe “la maldad”, que es su fuente; y a su vez reconocemos que señoreando en ese mundo de la maldad está “el malvado” o “Maligno” (Mt 13,19.38; 5,37): éste es el enemigo del hombre, padre de la mentira, el divisor y acusador, el déspota origen de toda opresión… Lo que pedimos es la libertad”.

Profundicemos un poco más en esta cuestión, porque es realmente interesante. Esta frase sólo aparece en el Evangelio de Mateo y parece querer precisar o aclarar el sentido de la petición anterior (“no nos dejes caer en la tentación”, o más bien “no permitas que caigamos en la tentación”). En la Iglesia primitiva se prefirió traducir aquí “Líbranos del Maligno”, con lo cual esta expresión sonaría literalmente así: «Mantennos apartados de la cosa perversa o del Maligno».

En el Nuevo Testamento se usa el término “Maligno” para designar a Satanás en varios pasajes. Aquí van algunos ejemplos: “Sea vuestro lenguaje sí, sí, no, no; lo que pase de ahí procede del Maligno” (Mt 5,37). “Si uno no escucha el discurso sobre el Reino y no lo entiende, viene el Maligno y le arranca lo sembrado en su mente” (Mt13,19). “No pido que los saques del mundo, sino que los libres del Maligno” (Jn 17,15). “Para todo, embrazad el escudo de la fe, en el que se apagarán las flechas incendiarias del Maligno” ( Ef 6, 16). “El Señor, que es fiel, os fortalecerá y protegerá del Maligno” (2Tes 3,3). “Os escribo, jóvenes, que sois fuertes, conserváis el mensaje de Dios y habéis vencido al Maligno” (1Jn 2, 13-14) “El engendrado por Dios lo protege para que el Maligno no lo toque” (1Jn 5, 18-19)…

Jesús nos enseña a rezar esta oración en el Sermón de la Montaña, en el capítulo 6 del evangelio de San Mateo. Bien traducida, bien interpretada por los cristianos, se convierte así en un verdadero exorcismo personal. Si observamos distintas traducciones de la Biblia, muchas optan por colocar “Mal” con mayúscula, es decir una fuerza personal (pervertida y pervertidora, decía Pablo VI), otras “líbranos del Malo” y otras “del Maligno”. Como podemos observar y como hacen referencia los exegetas en las notas explicativas a pie de página en las Sagradas Escrituras, en todos los casos se refiere al Diablo, Demonio o Satanás, pidiéndole al Padre que nos libre de él y de sus influencias nefastas.

Fuente: Blog "Exorcismale"

Videos Espirituales: Herramientas Espirituales para defendernos del demonio - Padre Gabrielle Amorth

domingo, 14 de agosto de 2016


El Padre Gabriel Amorth Q.E.P.D. nos recuerda algunos elementos espirituales que nos pueden ayudar a defendernos y protegernos de las influencias del demonio y de los seres espirituales que le sirven. Son dos videos que vale la pena ver. Bendiciones!!

Nota católica: Diversos textos sobre el demonio que nos hacen estar alertas

viernes, 5 de agosto de 2016


Escogió el mal:

Si miras hacia el sol serás inmediatamente iluminado; si miras hacia la sombra, necesariamente quedarás rodeado de tinieblas. El diablo es malo por haber escogido la maldad libre y conscientemente, no porque su naturaleza esté de por si en oposición con el bien (SAN BASILIO, Sermón 15).


Su actuación constante cerca del hombre:

Siempre está ojo avizor contra nosotros el enemigo antiguo; no nos durmamos. Sugiere halagos, pone celadas, introduce malos pensamientos y, para llevarnos a dolorosa ruina, pone delante lucros y amenaza con perjuicios. Todos ahora y cada uno es probado, cada cual a su modo (SAN AGUSTÍN, Sermón 6).

Las cosas que proceden de la naturaleza y las que parten de nuestra voluntad, son de poca importancia, comparadas con la guerra implacable que nos tiene declarada el demonio. (SAN JUAN CRISÓSTOMO,en Catena Aurea,vol I, p.374).

Nos dice también San Pedro: Vigilad constantemente, pues el demonio esta rondando cerca de vosotros como león rugiente, que busca a quien devorar. Y el mismo Jesucristo nos dice: Oran sin cesar, para que no caer en la tentación: es decir, que el demonio nos acecha en todas partes. De manera que es preciso contar con que, en cualquier parte o en cualquier estado que nos hallemos, nos acompañará la tentación. (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre las tentaciones).

Nuestro enemigo el diablo nos rodea siempre, tratando de quitarnos la semilla de la palabra que ha sido puesta en nosotros. (SAN ATANASIO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 396).


La tentación:

Como general competente que asedia un fortín, estudia el demonio los puntos flacos del hombre a quien intenta derrotar, y lo tienta por su parte mas débil. (SANTO TOMÁS, Sobre el Padrenuestro, 1. c., p. 162).

Sus armas son la astucia, el engaño y la torpeza espiritual y sus despojos los hombres engañados por él. (SAN BEDA, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 30).

Dos pasos del diablo: primero engaña, y después de engañar intenta retener en el pecado cometido. (SANTO TOMÁS, Sobre el Padrenuestro, 1. c. , p. 163).

Las tentaciones de Nuestro Señor son también las tentaciones de sus servidores de un modo individual. Pero su escala, naturalmente, es diferente: el demonio no va a ofreceros a vosotros ni a mi todos los reinos del mundo. Conoce el mercado y, como buen vendedor, ofrece exactamente lo que calcula que el comprador tomará. Supongo que pensará, con bastante razón, que la mayor parte de nosotros podemos ser comprados por cinco mil libras al año, y una gran parte de nosotros por mucho menos. Tampoco nos ofrece sus condiciones de modo tan abierto, sino que sus ofertas vienen envueltas en toda especie de formas plausibles. Pero si ve la oportunidad, no tarda mucho en señalarnos a ustedes y a mi como podemos conseguir aquello que queremos si aceptamos ser infieles a nosotros mismos y, en muchas ocasiones, si aceptamos ser infieles a nuestra lealtad católica. (R. A.KNOX, Sermones pastorales, P. 79).


Trata siempre de sembrar la confusión:

El diablo no permite a aquellos que no velan, que vean el mal hasta que lo han consumado. (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. III, p. 345).

Supongan, por ejemplo, que sobre las calles de una populosa ciudad cayera de repente la oscuridad; pueden imaginar, sin que yo se lo cuente, el ruido y el clamor que se produciría. Transeúntes, carruajes, coches, caballos, todos se hallarían mezclados. Así es el estado del mundo. El espíritu maligno que actúa sobre los hijos de la incredulidad, el dios de este mundo, como dice S. Pablo, ha cegado los ojos de los que no creen, y he aquí que se hallan forzados a reñir y discutir porque han perdido su camino; y disputan unos con otros, diciendo uno esto y otro aquello, porque no ven. (CARD.J. H. NEWMAN, Sermón para el Domingo 11 de Cuaresma. Mundo y pecado).

El lobo roba y dispersa las ovejas, porque a unos los arrastra a la impureza, a otros inflama con la avaricia, a otros los hincha con la soberbia, a otros los separa por medio de la ira, a este le estimula con la envidia, al otro le incita con el engaño. De la misma manera que el lobo dispersa las ovejas de un rebaño y las mata, así también hace el diablo con las almas de los fieles por medio de las tentaciones. (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 14 sobre los Evang.).

Siendo un ángel apóstata, no alcanza su poder más que a seducir y apartar el espíritu humano para que viole los preceptos de Dios, oscureciendo poco a poco el corazón de aquellos que tratarían de servirle, con el propósito de que olviden al verdadero Dios, sirviéndole a él como si fuera Dios. Esto es lo que descubre su obra desde el principio. (SAN IRENEO, Trat. contra las herejías, 5).

Perverso maestro es el diablo, que mezcla muchas veces lo falso con lo verdadero, para encubrir con apariencia de verdad el testimonio del engaño. (SAN BEDA, en Catena Aurea, vol. IV, p. 76).


En la hora de la muerte:

Debemos procurar pensar con santo temor cuán furioso y terrible se presentará el demonio en el día de nuestra muerte, buscando en nosotros sus obras; cuando vemos que se presentó a Dios al morir en su carne, y buscó alguna de sus obras en Aquel en quien nada pudo encontrar. (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 39 sobre los Evang.).

Trata de aprovechar cualquier circunstancia y estado de ánimo especialmente la tristeza

Alguien podría quizá preguntar: ¿cómo se explica que el diablo utilice las citas de la Sagrada Escritura?

No tiene mas que abrir el Evangelio y leer. Encontrará escrito: Entonces el diablo lo tomó —se trata del Señor, del Salvador— y lo puso sobre lo alto del templo y le dijo: si eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo; pues está escrito: te he encomendado a los ángeles, los cuales te tomarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra (Mt 4, 5-6).

¿Qué no hará a los pobres mortales el que tuvo la osadía de asaltar, con testimonios de la Escritura, al mismo Señor de la majestad? (SAN VICENTE DE LERINS, Conmonitorio, n. 26).

Después (de cometido el mal) el diablo exageró de tal manera su tristeza que llegó a perder al desgraciado. Algo semejante pasó en Judas, pues después que se arrepintió no supo contener su corazón, sino que se dejo llevar por la tristeza inspirada por el diablo, la cual le perdió. (ORIGENES, en Catena Aurea, vol. III, p. 346).


El pecador queda, en cierto modo, bajo la potestad del demonio:

De la misma manera que la nave (una vez roto el timón) es llevada a donde quiere la tempestad, así también el hombre, cuando pierde el auxilio de la gracia divina por su pecado, ya no hace lo que quiere, sino lo que quiere el demonio. (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. III, p.

Cuando el demonio se aparta de alguno, acecha el instante oportuno, y cuando le ha inducido a un segundo pecado, acecha la ocasión para el tercero. (ORIGENES, en Catena Aurea, vol. III, p. 346).

No tiene tanto poder para vencernos como para tentarnos. Incluso tiene limitado el poder de tentar

El afirmar que éstos enemigos se oponen a nuestro progreso, lo decimos solamente en cuanto nos mueven al mal, no que creamos que nos determinen efectivamente a él. Por lo demás, ningún hombre podría en absoluto evitar cualquier pecado, si tuvieran tanto poder para vencernos como lo tienen para tentarnos. Si por una parte es verdad que tienen el poder de incitarnos al mal, por otra es también cierto que se nos ha dado a nosotros la fuerza de rechazar sus sugestiones y la libertad de consentir en ellas. Pero si su poder y sus ataques engendran en nosotros el temor, no perdamos de vista que contamos con la protección y la ayuda del Señor. Su gracia combate a nuestro favor con un poder incomparablemente superior al de toda esa multitud de adversarios que nos acosan. Dios no se limita únicamente a inspirarnos el bien. Nos secunda y nos empuja a cumplirlo. Y más de una vez, sin percatarnos de ello y a pesar nuestro, nos atrae a la salvación. Es, pues, un hecho cierto que el demonio no puede seducir a nadie, si no es a aquel que libremente le presta el consentimiento de su voluntad. (CASIANO, Colaciones, 7).

El diablo tiene un cierto poder; sin embargo, las más de las veces quiere hacer daño y no puede porque éste poder está bajo otro poder [...], ya que Quien da facultad al tentador, da también su misericordia al que es tentado. Ha limitado al diablo los permisos de tentar. (SAN AGUSTIN, Sobre el Sermón de la Montaña, 2).

El diablo no puede dominar a los siervos de Dios que de todo corazón confían en Él. Puede, sí, combatirlos, pero no derrotarlos. (PASTOR DE HERMAS, Epílogo sobre los Mandamientos, 2).


No conoce directamente la naturaleza de nuestros pensamientos:

Los espíritus inmundos no pueden conocer la naturaleza de nuestros pensamientos. Únicamente les es dado columbrarlos (Divisar, otear desde lejos una cosa, sin distinguirla bien.)  merced a indicios sensibles o bien examinando nuestras disposiciones, nuestras palabras o las cosas hacia las cuales advierten una propensión por nuestra parte. En cambio, lo que no hemos exteriorizado y permanece oculto en nuestras almas les es totalmente inaccesible.

Inclusive los mismos pensamientos que ellos nos sugieren, la acogida que les damos, la reacción que causan en nosotros, todo ésto no lo conocen por la misma esencia del alma, antes bien, por los movimientos y manifestaciones del hombre exterior. (CASIANO, Colaciones, 7).

Es como un gran perro encadenado, que solamente muerde a quienes se le acercan demasiado

Nos dice San Agustín, para consolarnos, que el demonio es un gran perro encadenado, que acosa, que mete mucho ruido, pero que solamente muerde a quienes se le acercan demasiado. (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre las tentaciones).


Ayuda de los Sacramentos, de la oración, de la limosna y de los sacramentales para vencer la tentación:

Me dices que por qué te recomiendo siempre, con tanto empeño, el uso diario del agua bendita. Muchas razones te podría dar. Te bastará, de seguro, ésta de la Santa de Ávila: "De ninguna cosa huyen más los demonios, para no tornar, que del agua bendita" (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 5t2).

Dios nos envía amigos, ora sea un santo, ora un ángel, para consolarnos [...]; nos hace sentir con mayor fuerza la eficacia de sus gracias a fin de fortalecernos y armarnos de valor. Mas, al recibir los sacramentos, no es un santo o un ángel, es Él mismo quien viene revestido de todo su poder para aniquilar a nuestro enemigo. El demonio, al verle dentro de nuestro corazón, se precipita a los abismos; aquí tenéis, pues, la razón o motivo por el cual el demonio pone tanto empeño en apartarnos de ellos, o en procurar que los profanemos. En cuanto una persona frecuenta los sacramentos, el demonio pierde todo su poder sobre ella. (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la perseverancia)

(Mas líbranos del mal). Nada queda ya que deba pedirse al Señor cuando hemos pedido su protección contra todo lo malo; la cual, una vez obtenida, ya podemos considerarnos seguros contra todas las cosas que el demonio y el mundo pueden hacer. ¿Qué miedo puede darnos el siglo, si en el tenemos a Dios por defensor? (SAN CIPRIANO, en Catena Aurea, vol. II, pp. 371-372).

Ningún poder humano puede ser comparado con el suyo y sólo el poder divino lo puede vencer y tan sólo la luz divina puede desenmascarar sus artimañas. El alma que hubiera de vencer la fuerza del demonio no lo podrá conseguir sin oración ni podrá entender sus engaños sin mortificación y sin humildad (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico espiritual, 3, 9).

Donde se da limosna no se atreve a penetrar el diablo. (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre la l.a Epístola a los Colosenses, 35).


La ayuda del Ángel Custodio:

Acude a tu Custodio, a la hora de la prueba, y te amparará contra el demonio y te traerá santas inspiraciones. (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 567).


El humilde vence al demonio:

Refiérese en la vida de San Antonio Abad que Dios le hizo ver el mundo sembrado de lazos que el demonio tenía preparados para hacer caer a los hombres en pecado. Quedó de ello tan sorprendido que su cuerpo temblaba como la hoja de un árbol, y dirigiéndose a Dios le dijo: "Señor, ¿quién podre escapar de tantos lazos?" Y oyó una voz que le dijo: "Antonio, el que sea humilde; pues Dios da a los humildes la gracia necesaria para que puedan resistir a las tentaciones; mientras permite que el demonio se divierta con los orgullosos, los cuales caerán en pecado en cuanto sobrevenga la ocasión. Mas a las personas humildes el demonio no se atreve a atacarlas" (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la humildad).


La ayuda de la Virgen:

El príncipe de este mundo ignora la virginidad de María y su parto y la muerte del Señor: tres misterios resonantes cumplidos en el silencio de Dios. (SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA, Carta a los Tralianos, 9, 1).

¿Que por momentos te faltan las fuerzas?—¿,Por que no se lo dices a tu Madre: consolatrix afflictorum, auxilium christianorum... spes postra, regina apostolorum? (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 515).

¡Que cosas nos dicen los santos de María! ¿Quién volvió a su casa sin alegría ni gozo, después de haber pedido a María, la Madre del Señor, lo que deseaba? (SAN AMADEO, Homilias).

Así como Eva fue seducida por un ángel para que se alejara de Dios, desobedeciendo su palabra, así María fue notificada por otro ángel de que llevaría a Dios en su seno, si obedecía su palabra. Y como aquella fue inducida a no obedecer a Dios, así esta fue persuadida a obedecerlo, y de esta manera la Virgen María se convirtió en abogada de la virgen Eva. (SAN IRENEO, Trat. contra las herejias, 5).

En todo peligro puedes alcanzar la salvación de esta Virgen gloriosa; por eso se dice: Mil escudos—mil remedios contra los peligros—cuelgan de ella (Cant 4, 4). Igualmente, para cualquier obra virtuosa puedes invocarla en tu ayuda; por eso dice Ella misma: En mi esta toda esperanza de vida y de virtud. (Eclo 24, 25) (SANTO TOMAS, Sobre el Avemaria, 1. c., p. 182).

“Hijo mío el más querido… ¿Acaso no estoy yo aquí, yo que tengo el honor de ser tu Madre? ¿Acaso no estás bajo mi sombra, bajo mi amparo? ¿Acaso no soy yo la fuente de tu alegría? ¿Qué no estás en mi regazo, en el cruce de mis brazos? … Por favor, que ya ninguna otra cosa te angustie, ni te perturbe... María de Guadalupe

Fuente:

Videos del Retiro de Sanación y Liberación de las influencias del demonio - Padre Ghislain Roy

martes, 2 de agosto de 2016


Este "retiro de sanación y liberación" fue impartido por el sacerdote Ghislain Roy en una Parroquia de Marbella (España) en el 2014 y está dirigido a todos los católicos que quieren ser liberados de las influencias del demonio y hacer un cambio de vida completamente.

El Padre nos habla respecto a muchos temas: el daño que generan las prácticas ocultistas, el reiki, el yoga, el poder de la adoración, de los sacramentos. Realmente es un testimonio muy enriquecedor para el crecimiento espiritual. Escúchenlo, no se arrepentirán. 


Oración para eliminar el miedo al demonio:
En el nombre de Jesús,
Renuncio a todo espíritu de miedo,
que me amarra desde el seno materno,
Jesús confio en Tí,
gracias por mi liberación del demonio,
del miedo al demonio. Amén


Fuente "Youtube: Calvario MarbellaTV":


Oración Contra Los Males Diabólicos (Protección Diaria)

domingo, 24 de julio de 2016


Les comparto esta oración para que día a día pidamos la protección necesaria a Dios para enfrentar las diversas influencias y tentaciones a las que nos enfrentemos en nuestra vida.

 Instrucciones:
Se puede generalizar esta oración a todas las ocasiones. Hacemos la señal de la cruz cada vez que nos encontremos con el símbolo +. Empecemos:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Que el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, la Trinidad entera descienda sobre nosotros (o nombrar a la persona). Que la Virgen Inmaculada, los siete Arcángeles que están en presencia de Dios y los coros celestes, los santos y las santas del Paraíso se inclinen hacia nosotros. Ven, Señor, transfórmanos, llénanos de ti, sírvete de nosotros. Aparta lejos de nosotros todas las fuerzas del mal, redúcelas a la nada, destrúyelas, para que podamos gozar de buena salud y hacer el bien.

Ahuyenta lejos de nosotros los maleficios, embrujos, magia negra, misas negras, sortilegios, mal de ojo, infestación diabólica, todo lo que está mal, codicia, envidia, perfidia; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual y diabólica. Quema todos estos males en el infierno para que no nos acosen más ni acosen a ninguna criatura del mundo.

En el nombre de Jesucristo, nuestro Salvador, por su Cruz + Gloriosa, por la intercesión de la Virgen Inmaculada, y con la fuerza de Dios Todopoderoso, ordeno y mando a todos los espíritus impuros que se aparten inmediatamente de nosotros, se alejen definitivamente y regresen al infierno eterno, encadenados por San Miguel Arcángel, San Gabriel Arcángel, San Rafael Arcángel y por nuestros Ángeles Custodios, aplastados bajo el talón de la Santísima Inmaculada Virgen María.

Amén.


Oración extraída del libro:

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